Litoral (Condado Litoral)

Ecosistema: Litoral. Comarca: Condado Litoral / Huelva / Andalucía

Incluye múltiples hábitats terrestres presentes en las llanuras costeras, islas e islotes como las playas arenosas o de acantilados, campos de dunas, estuarios... y hábitats marinos constituidos por aguas someras y confinadas o semiconfinadas. El ecosistema Litoral ha sido fuente de multitud de recursos alimenticios y materias –pesca, marisqueo, arenas–, y medicinales, como baños terapéuticos.

Manejo de recursos geológicos
Desde el punto de vista del manejo de los recursos geológicos se hace imprescindible destacar la presencia de la sal.

SALINAS
Como ya hemos visto, la pesca, la sal y las salazones fueron desde tiempo de los fenicios actividades integradas en un primitivo sistema industrial en todo el golfo de Cádiz. En Doñana, el abandono de las salinas se produjo en la década de 1960. De forma muy esquemática, podemos dividir una salina en 3 zonas: zona de captación, zona de calentamiento y zona de cristalización. La obtención de la sal se conseguía combinando los caños y canales de las 3 zonas, aprovechando la entrada de agua en las llamadas “mareas vivas” a través del río, que entra por la zona de captación hasta la de calentamiento y, posteriormente, cuando alcanza el punto necesario, a la de cristalización.
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Actividades simbólicas o de sociabilidad
La zona perimarismeña ha representado un lugar apropiado para rituales y el despliegue de la sociabilidad. En este sentido cabe destacar que la marisma se ha ido configurando, tras mucho tiempo de considerarse una tierra baldía e inhóspita, como motivo de orgullo y referencia para las localidades que la circundan. Al menos institucionalmente, se ha reforzado como simbolismo de unión, y no son pocas las campañas que abogan por una “Doñana de todos y para todos”.
Un ejemplo muy antiguo de estas actividades es el del traslado de la Virgen del Rocío hasta Almonte. En 1949 se decidió estandarizar su celebración cada siete años, pero antes se hacía para intentar mitigar sequías o epidemias. La primera prueba documental que se tiene es de 1607 pero se sabe que la tradición data de mucho antes. Así, con este traslado o “venida”, la Virgen del Rocío, Patrona de la Villa de Almonte, recorre los 15 km que separan su aldea del pueblo a hombros de los almonteños por el camino de los Llanos.
Otra de estas prácticas, como ya hemos visto, es la saca de yeguas, actualmente marginal a nivel económico, aunque su ritualización festiva y su conversión en atractivo turístico la mantienen como una práctica importante. Por lo tanto, aquí nos situamos ante un ejemplo claro de actividad simbólica y ganadera. Es necesario atender a las dos realidades imbricadas en la “saca de yeguas”. Algunos autores como Hernández (2010) la han destacado como
una tradición muy vigorosa, “clara herencia viva del pasado”. Hernández destaca el riesgo de folclorización que corre la actividad si la dimensión espectacular y turística se convierte en la hegemónica, es decir, si se transforma exclusivamente en un producto al servicio del turismo y se vacían sus contenidos sociales y simbólicos como práctica tradicional. De esta manera los yegüerizos y las poblaciones locales podrían quedar al margen imponiéndose una contemplación pasiva del “espectáculo” a la participación activa en los procesos rituales.
Estas preocupaciones van encaminadas a defender esta saca, de yeguas para que no se convierta en una ceremonia más del ciclo rociero festivo anual. La mercantilización sufrida por El Rocío podría contagiar a la saca de yeguas, pasando de ser “un espacio ritual de carácter local, comarcal y andaluz a convertirse en un escenario turístico y mediático en el que la tradición se transforma en un producto para el consumo, siendo esta nueva lógica de mercado la que se impone”. Hernández resalta la cuestión de cómo impulsar un turismo que no afecte negativamente al mantenimiento de la actividad y su función social como patrimonio etnológico, reconociendo que la expansión del turismo a escala planetaria es un reto para este patrimonio. Para ello, propone un modelo de desarrollo turístico de carácter endógeno que, aunque no exento de dificultades debido a la lógica global de mercado, pueda asegurar la protección del patrimonio etnológico.
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