Litoral (Condado Litoral)

Ecosistema: Litoral. Comarca: Condado Litoral / Huelva / Andalucía

Incluye múltiples hábitats terrestres presentes en las llanuras costeras, islas e islotes como las playas arenosas o de acantilados, campos de dunas, estuarios... y hábitats marinos constituidos por aguas someras y confinadas o semiconfinadas. El ecosistema Litoral ha sido fuente de multitud de recursos alimenticios y materias –pesca, marisqueo, arenas–, y medicinales, como baños terapéuticos.

Labranza
Siembra
Cultivo
Cosecha
Reproducción y cría
Cuidado del ganado
Pastoreo y movimientos de ganado
Aunque hoy es inexistente en la zona, durante varios siglos rebaños procedentes del centro y norte peninsular se acogieron a la legislación de la Mesta para trashumar en la zona. Los movimientos trasterminantes de menor magnitud, en los que los rebaños utilizaban el bosque y matorral durante el invierno y las marismas y lagunas en verano (durante las aguas bajas), en un ciclo local con desplazamientos relativamente cortos, han sido importantes hasta épocas más recientes.
Hoy en día se ven muy dificultados por los vallados existentes entre las distintas fincas, avanzando así hacia un modelo en el que el ganado permanece todo el año en un mismo lugar. El ganado ovino que se explota en la marisma es una variedad de la oveja lebrijana, denominada churra marismeña o atlántica, que normalmente se cría en régimen semiextensivo.
Las regulaciones introducidas para el ganado por las figuras de protección han provocado, en ocasiones, ciertas disputas entre los ganaderos y las autoridades, como el intento de “invasión” del Parque (en enero de 1993) por parte de ganaderos de Almonte después de unas infructuosas negociaciones tras una larga sequía.
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SACA DE YEGUAS
Esta práctica de origen ancestral fue regulada por el Duque de Medina Sidonia en 1504. En ella se menciona la figura del “yegüerizo” del concejo que se encargaba de sacar el ganado de los prados acotados al efecto y dirigirlo a Almonte el 26 de junio. Actualmente esa práctica es organizada por la Asociación de Criadores de Ganado Marismeño, fundada en 1982, con la colaboración del ayuntamiento de Almonte, Huelva.
En este ritual participan unos 1500 équidos entre caballos, yeguas y potrillos, aunque el número depende de lo bueno que haya sido el año en lluvias y pastos. Durante el año, las yeguadas marismeñas pastan, en estado semisalvaje, en determinadas fincas arrendadas por sus propietarios o en las acordadas por los municipios como “hermandades de pastos”. En ellas, pasan la mayor parte del tiempo agrupadas en zonas concretas o careos, bajo el control de un único semental, llamado “garañón”, que las cubre y mantiene unidas, generalmente alrededor de una buena zona de pastos y abrevaderos o zacayones. En períodos de sequía o inundaciones, el ganadero se desplaza a la zona para comprobar si es necesario el traslado del ganado a otra zona de mayor altura o el aporte de alimentos adicionales.
Dependiendo de la distancia a los careos, los yegüerizos se dirigían a la marisma a buscar a las yeguas y potros de la raza marismeña uno o varios días antes del 26 junio, fecha en la que hay que llegar a Almonte. Los ejemplares adultos están marcados por sus propietarios. En la marisma se pernocta, bajo el mando de los mayorales, y antiguamente solían realizarse otras actividades, hoy día prohibidas, como la caza de “mancones” (aves en muda) o de conejos para preparar los guisos. Estos jinetes forman varias “tropas” y, con ayuda de las varas de sabina marina [Juniperus phoenicea subsp. Turbinata (Guss.) Nyman] o “chivatas”, van arreando a los animales para conducirlos a puntos concretos de la marisma llamados “rodeos”. Los yegüerizos deben ir separando aquellos ejemplares que no quieren trasladar a Almonte, tarea complicada debido al carácter gregario de los equinos. Hoy día, el Parque impone el paso por La Boca del Lobo para partir hacia Almonte. Es importante realizar las siguientes tareas en cada rodeo: contar las cabezas, estimar su valor de mercado y hacer un reconocimiento visual de cada ejemplar.
Así, frente a las playas del Rocío se reúnen el 26 de junio por la mañana para comenzar su trayecto a Almonte. Tras pasar por la ermita, los yegüerizos son bendecidos por el sacerdote y toman posteriormente el camino rural de Los Taranjales, de unos 15 km. No llegan a Almonte hasta ya avanzada la tarde y sestean cerca del arroyo de Santa María, donde organizan la entrada en el pueblo por lotes. Allí, cada hierro (recordemos que el ganado tiene propietarios), descansa en unos grandes corrales habilitados. La delimitación exacta del trayecto y los lugares de descanso, antes variables, unido al reciente paso (desde 1997) por El Rocío y el recorrido por el interior de Almonte, han incrementado la afluencia turística a la práctica.
Al día siguiente, coincidiendo con el inicio de la Feria Ganadera, los potros son separados de sus madres, marcados con hierros, herrados y puestos a la venta. La técnica de “echar el hierro” consiste en marcar a fuego la nalga de los potros del año con el hierro o “abrevio” que identifica al dueño. El animal se inmoviliza con un lazo y los ganaderos le sujetan por la cabeza y el rabo para “echarle el hierro”, tras lo cual le aplican aceite lavado con agua para evitar una posible infección. Al mismo tiempo, comenzarán otras actividades tradicionales como la medición de las yeguas, su desparasitación y la “tusa”. La tusa es un trabajo cualificado que requiere amplia experiencia para cortar con unas tijeras especiales las crines y las colas de los potros y yeguas. Se realiza en un estrecho pasillo, llamado cárcel o “trágala”, que forma parte del corral. Tiene una finalidad comercial, al mejorar la presencia del ganado para la venta, y otros objetivos relacionados con el manejo, como evitar que el ganado que regresa a la marisma se enrede en el monte o en las alambradas y facilitar la cubrición. Tras la semana de la feria, el ganado restante vuelve a la marisma hasta el año siguiente. Los ganaderos limitan el número de machos, vendiéndolos para diversos fines según su calidad, mientras que conservan la mayoría de las hembras reproductoras, siendo esta la razón por la que se habla de yeguas, más que de caballos, y a sus criadores se les llame yegüerizos. Esta práctica de la saca de yeguas encuentra ejemplos comparables en las rapas das bestas de algunas zonas de la Galicia rural y en los “asturcones” asturianos. Aunque su importancia económica actual es muy marginal, su ritualización festiva y su conversión en atractivo turístico la mantienen como una práctica importante.
Inventario Español de Conocimiento Tradicional
Créditos imagen:
http://www.andalucia.org/es/eventos/saca-de-las-yeguas/ Fecha de consulta: 24/05/2017
Referencia geográfica: Almonte (Condado Litoral / Huelva / Andalucía)
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Otros
Desde el punto de vista histórico, la ganadería de régimen extensivo ha sido la actividad más importante después de la cinegética. En la marisma aún hay ganado bovino, caballar y ovino, ya que el porcino desapareció.
Parte de los terrenos han permanecido muchos años como pastos comunales, aunque tras las desamortizaciones del siglo XIX muchos municipios comenzaron a alquilar sus pastos. Las referencias a esta actividad se remontan a los Tartesios y no siempre han tenido una fácil convivencia con la caza ya que, en ocasiones, se achacaba que el ganado podía perjudicar a las especies de interés cinegético. Desde hace ocho siglos esta actividad está bastante documentada y ha estado sujeta a una evolución que ha ido configurando sus características actuales como un régimen extensivo en el que predominan vacas y yeguas que coexisten con algunos pequeños rebaños de ovinos más pastoreados. Según fueron cambiando los usos del territorio, la importancia de la ganadería fue disminuyendo y actualmente se presenta como renta complementaria para algunos ganaderos, aunque es necesario resaltar el rasgo identitario de las culturas locales asociadas al manejo tradicional de las razas locales. Este aprovechamiento, presente en casi todos los paisajes de esta comarca, ha pasado a concentrarse en fincas determinadas; de ahí que actualmente la ganadería de Doñana se asocie a la existente en la marisma.
Tras la declaración del Parque, la ganadería quedó supeditada a la nueva normativa, muchas veces muy centrada en estudiar y controlar la capacidad de carga que el sistema podía soportar. En este sentido existen bastantes trabajos acerca del posible “sobrepastoreo”, que contrastan con el vacío existente en estudios que describan las prácticas y técnicas asociadas al manejo del ganado de las razas autóctonas. Aun así, el Plan Ganadero desarrollado posteriormente reconoció que estas razas tienen un alto grado de integración en el sistema y que esta actividad puede contribuir a mantener los vínculos de los habitantes del entorno con el Parque. Por lo tanto se admite que “una cierta presencia de ganado no solo es soportable sino deseable como componente indisoluble de los paisajes de Doñana” y se considera la ganadería como un “aprovechamiento tradicional compatible”


En cuanto a las razas locales, el ganado caballar perteneciente a la marisma ha servido tradicionalmente como animal de tiro, de montura, e incluso como fuente de carne. Así, encontramos al caballo de las retuertas y al caballo marismeño, ambos del mismo tronco que el caballo español. Esta raza marismeña es la representante de la conocida “saca de yeguas” y es la precursora del caballo americano. El caballo de las retuertas es un animal excelente para el trabajo en las áreas encharcadas, para lo que muestra docilidad, resistencia y capacidad de aprendizaje.
La raza bovina más abundante en el interior del Parque es la vaca mostrenca o marismeña, bóvido bien adaptado a las características ambientales del terreno ya que es capaz de soportar meses en suelos encharcados, e incluso llegar a comer plantas acuáticas en el agua que flotan en los caños profundos. Esta raza bovina fue incluida en 1997 en el Catálogo Oficial de Razas Españolas, con el nombre de raza mostrenca. Se caracteriza por mantenerse en un régimen asilvestrado, con poco manejo además de los saneamientos anuales, pastando en los municipios de Almonte e Hinojos de Huelva. Para aumentar su rendimiento cárnico, se ha cruzado en ocasiones con ejemplares de las razas charolés o limusín, aunque la normativa actual del Parque no promueve estos cruces.
Algunos expertos opinan que esta vaca mostrenca, de amplia cornamenta, podría proceder de los ejemplares trashumantes que quedaran perdidos por la zona al intentar aprovechar pastos más alejados de la cañada.
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